lunes, 10 de octubre de 2016

Comentario texto "El viento"

1- El tema del texto es “la consciencia de los problemas actuales”


2- Manuel Vicent, el autor del texto habla de las “banderas tibetanas” que, cargadas de sueños, promesas y plegarias, están calando en nuestra sociedad a través de las desgracias del día a día en otros puntos del mundo, pero también en España.
Piensa que no somos verdaderamente conscientes de esos problemas y que pensamos que el problema es de otros cuando, ciertamente, es nuestro.


3- La introducción va desde el principio hasta “... y explanadas de los templos” porque es la parte en la que define las banderas tibetanas, que después desarrolla en el texto.


El desarrollo va desde “En esas telas los budistas representan…” hasta “... del paisaje de nuestra cultura”. En él desarrolla el tema de las banderas y se podría dividir en otra parte que es donde incluye las preguntas cuya respuesta la traerá el viento.


La conclusión es la última oración porque con ella termina el texto y es la que nos hace pensar y reflexionar sobre lo que nos plantea.


4- Los problemas son una parte de nuestra vida y del mundo. Sin ellos, todo sería muy fácil, pero si los ignoramos o no nos damos cuenta de su presencia, seguirán estando ahí, no se irán, solo que nos serán indiferentes.


Los grandes problemas del mundo de hoy en día son las guerras, la pobreza, la desigualdad y, a nivel nacional, la política, la corrupción, etc.
Pero también hay cientos, miles de problemas que no tienen que ver con esos macroproblemas y de los que no somos conscientes.


Cada individuo, en su vida, se encuentra con una serie de conflictos que ha de resolver y, en los que nadie más que él mismo puede servirle de ayuda.
Nos centramos en los grandes problemas de la humanidad, y, ante ellos, lo único que hacemos es proponer posibles respuestas sentados cómodamente, sin de verdad implicarnos. Pensamos que sólo por compadecerse de las personas que se ven involucradas, estamos haciendo el bien y que esos problemas se irán, pero no es así.


Para resolver un conflicto, primero hay que tomar consciencia de él. Ahí es donde está la clave. Si damos soluciones sin tan siquiera pararnos a pensar lo que esas soluciones conllevan o de lo que verdaderamente trata el problema, es como si no estuviéramos haciendo nada, ayudando a nadie.

Por eso, la mejora o solución de los problemas actuales, tanto globales como personales, recae en la auténtica reflexión de ese problema, y de sus posibles soluciones.

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